Carver construye Catedral

 

ccarverTodo es conciso en la prosa de Carver. El autor de Catedral nos muestra cómo narrar un relato sin necesidad de mucha palabrería o, más bien, recursos literarios. La carencia de estos elementos, sin embargo, no restan encanto y ritmo a sus narraciones. Catedral, publicada en 1983, puede resultar “sencilla” a algunos lectores; por sus cortas oraciones, descripciones lacónicas y diálogos que dejarían “bastante que desear”. Pero nuestro escritor logra en cierta manera un matiz atractivo, que nos mantiene a la expectativa en cada uno de los doce relatos.

No ocurre nada fantástico en ellos. Los personajes, además, son comunes y corrientes; una nueva representación del clásico antihéroe de la literatura. De igual manera, aquellos se nos presentan en espacios donde, generalmente, no ocurrirían hechos fantásticos o fuera de lo normal (los suburbios, el campo o incluso un tren). A ojo desnudo, Catedral no sería una obra especial a muchos lectores de Cien años de soledad.

Lo anterior acaso acontece porque se vincula a Carver al denominado Realismo Sucio, movimiento literario estadounidense que se caracteriza por utilizar una prosa escueta, y por objetivar extremadamente la realidad. No obstante, Carver presenta un panorama de la vida social de la clase obrera de su país; en la mayoría de relatos (específicamente los primeros seis) se hace inmenso hincapié al asunto laboral.

Carver, en resumidas cuentas, prescinde de recursos estilísticos básicos, y crea personajes y situaciones no muy cautivadoras. Y a esto añadiremos, súbitamente, la gran cantidad (por no decir todos) de finales abiertos o ambiguos que aparecen en Catedral. En efecto, a medida que se va leyendo los relatos nos encontramos con este recurso narrativo.

Pero, entonces, ¿qué es lo que hace de Carver un escritor que, a pesar de escribir tan cuantitativamente pobre, nos deje en una expectativa tan angustiosa?

A nuestro autor solo le queda narrar. Usar técnicas narrativas. Utiliza el final abierto o ambiguo pero, además, notamos que dentro de cada relato de Catedral hay otro(s); es decir, hay otras historias dentro de los relatos principales. Este recurso narrativo se conoce como relato enmarcado. Carver utiliza genialmente las dos técnicas. En ocasiones fusiona ambas para crear una especie de incertidumbre en el lector.

Raymond Carver. Un relato suyo es como una especie de matrioska. Funde una historia hueca dentro de otra, otra y otra. Ellas aluden a lo cotidiano por medio de una prosa con parca sensibilidad. Y producen una sensación de confusión en el lector, quien casi siempre espera algo más cuando ya no hay nada más. Carver construyó Catedral con restos de voces que se adentran en la contingencia.


					
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4 comentarios sobre “Carver construye Catedral

  1. Me gusta tu comentario de Catedral Es mi obra preferida de Carver. A todo lo dicho, añadiría que Carver hace que el lector forme parte de la historia a medida que esta avanza. Consigue el efecto que produce una obra rotunda, dejarte en suspenso durante bastante rato dando vueltas al episodio narrado. Una de los logros más significativos de Carver, desde mi punto de vista, es que no narra sino que muestra. No explica, no informa, en todo momento las acciones de los personajes nos muestran la situación que viven. Es magistral.

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